Mis queridos asistentes a este invernadero, hoy quiero pedirles un favor; enciendan una luz y hagan oración. Enciendan la luz de una veladora para que, junto con la oración, pidamos por el descanso de los 31 bebés que perdieron su vida en la tragedia de Hermosillo, no voy a ponerme a buscar culpables; porque es seguro que los hay, ya que la maravillosa idea de instalar una guardería en UNA BODEGA INDUSTRIAL, hecha con materiales no empleados para la construcción de inmuebles destinados a casa habitación, no se dio por generación espontánea, es obra de alguna Finísima Persona. Y también por todas las personas que perecieron en la tragedia de Air France, que pasaron los últimos 4 minutos de sus vidas sumidos en un terror inimaginable, tragedia en la cual, dicho sea de paso, iban 6 niños y un bebé.
No tengamos esto como un par de noticias trágicas más, esta planta servidora suya ha derramado ya muchas lágrimas, en primer lugar por los pequeños sonorenses, cuyas edades iban desde los 3 meses hasta los 4 añitos, tal vez me pegó más porque en este momento estoy viendo a mis dos retoños dormir plácidamente en sus macetitas, y pienso en las mamás que, en este mismo momento, están llorando por los suyos; y están sintiendo ese dolor punzante, agudo y quemante que ya no las abandonará jamás, que, aunque pasen los años, lo sentirán tan intenso como en el primer momento.
Y lo que yo pido es que nos humanicemos, que nuestras rutinas no nos agobien lo suficiente como para no poder destinar unos minutos de nuestro tiempo para orar por todas estás personas, que si bien fueron totalmente desconocidos para algunos de nosotros, no dejan de ser nuestros hermanos; y por sus familias, para que el dolor deje de lacerarlos pronto y que los fortalezca para que sigan adelante.
Pero ahora sí, entremos en materia. Nos hemos enterado, a través de diversos medios informativos, del "elegante recibimiento" del que fue objeto la selección mexicana de fútbol a su llegada a El Salvador, numerosos fanáticos de la selección anfitriona abarrotaron el aeropuerto, las calles que recorrieron y el hotel en donde se hospedan nuestrso connacionales para decirles frases alentadoras como "cerdos enfermos", "apestados", "marranos", etc, y lo peor, personal del aeropuerto y del hotel en cuestión los atendieron NO SIN ANTES TAPARSE SUS CAROTAS CON CUBREBOCAS... Finísimas Personas, ¿no?.
Aquí entran las muchas reacciones por parte de nosostros, seamos futboleros o no; desde el decir que si vieron ese comportamiento en cuanto llegaron, pues lo más fácil era agarrar todas sus chivas y regresarse, argumentando que una justa deportiva no puede disputarse en un ambiente tan hostil como ese, que los salvadoreños son unos !"#$%%&/() y que en cuanto uno de ellos pise suelo azteca se le va a armar una tan grande como el rosario de Amozoc; y así sucesivamente...
Yo por mi parte, aquí les externo mi humilde opinión, si bien es cierto que en cuanto dicha nación ha sufrido de algún desastre natural, nuestra patria es una de las que responden primero enviando ayuda en especie y con personal, sí debe mostrar su repulsión a este tipo de actos, los salvadoreños que conforman ese grupo agresor (nótese que no generalizo) se han proclamado superiores a los mexicanos, yo más bien le pregunto a ese grupo agresor; aparte de la Mara Salvatrucha, ¿qué otra cosa ha aportado El Salvador al mundo?
No sé qué tan buena sea la pregunta, ni si me la puedan contestar o no, pero también me queda clara una cosa, que si no queremos sufrir ese tipo de humillaciones en cualquier parte del mundo en la que pongamos pie, debemos empezar por eliminar el comportamiento de Finísimas Personas de nosotros... hacia nosotros mismos. ¿Que de qué estoy hablando? De nada importante, sólo hablo de aquéllas expresiones como "jalisquillos", "codomontanos", "oaxacos", "chihuahueños" , refiriéndose a los habitantes o a quienes son oriundos de ese estado, "chilangos", etc.
¿Qué cosa es esa de "haz patria, mata un chilango", de "Guadalajara, la tierra donde se dan los hombres... unos con otros" y demás valiosas muestras de afecto?
¿cómo carambas exigimos que se nos respete si nosotros mismos nos encargamos de tirar las piedras con las que nos descalabran?. Y entonces no me pregunten que de donde vendrá la violencia que actualmene tienen, a flor de piel y boca, los niños y jóvenes; yo recuerdo un trilladísimo chiste acerca de un pescador que traía dos cubetas llenas de jaibas, en una llevaba jaibas importadas y esa cubeta estaba tapada, en la destapada llevaba sólo jaibas mexicanas, cuando le preguntaron la razón de esa circunstancia, el pescador responde que, las importadas tienen que estar tapadas, porque en cuanto una se sale, las demás la siguen, pero las mexicanas estaban sin tapar porque, en cuanto una intenta salirse, las demás la jalan hacia abajo de nuevo.
Sólo me resta dejarles de tarea esta pequeña reflexión y decirles que amen y cuiden a sus familias, porque hoy estamos con ellos,. al rato no lo sabemos...
He dicho.
sábado, 6 de junio de 2009
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